LO QUE PIDE LA COMPAÑERA DE VIDA DEL PROFESOR JUAN BOSCH AL CONGRESO DOMINICANO SOBRE VENEZUELA



SANTO DOMINGO.-La Fundación Juan Bosch, presidida por la compañera de vida del insigne profesor y prócer dominicano, doña Carmen Quidiello de Bosch, pidió hoy al Congreso de la República pronunciarse sobre los dramáticos acontecimientos que tienen lugar en Venezuela.

“Solicito al Honorable Congreso de la República Dominicana que, haciendo gala de los principios políticos, democráticos y morales que caracterizan a nuestro Estado, elaboren y sometan a la aprobación de sus ilustres miembros una declaración en defensa de la democracia, la estabilidad, la paz y la soberanía venezolana, hoy en riesgo”, manifestó la dama en una carta dirigida al presidente de los diputados, Abel Martínez.

A continuación reproducimos de manera íntegra la carta de Doña Carmen a Abel Martínez, presidente de la Cámara de Diputados:

Martes 25 de febrero de 2014.

Santo Domingo, D. N.-
                                 
Honorable

Lic. Abel Martínez

Presidente de la Cámara de Diputados de la República Dominicana

Su Despacho.-

Asunto: Exhortación a una declaración/resolución sobre la situación de la hermana República Bolivariana de Venezuela, en apoyo a su democracia, su Constitución, la paz y la soberanía.

Distinguido Señor Martínez:

Distinguidos Diputados y Diputadas:

Ante los dramáticos acontecimientos que tienen lugar en Venezuela, solicito al Honorable Congreso de la República Dominicana que, haciendo gala de los principios políticos, democráticos y morales que caracterizan a nuestro Estado, elaboren y sometan a la aprobación de sus ilustres miembros una declaración en defensa de la democracia, la estabilidad constitucional y la paz en ese país, hoy en riesgo.

Se trata, en efecto, de una cuestión de profundo sentido moral y político ante la cual no debería haber indiferencia.

El forjador de nuestra Independencia, Juan Pablo Duarte, al sufrir el destierro, fue acogido en Caracas. A Venezuela le debemos mucho: ser el último hogar de Duarte y sus hermanas y hermanos. Mucho antes, en 1821, Núñez de Cáceres, precursor también de la Independencia dominicana, impulsó la separación de España promoviendo la instauración de un Estado soberano, integrante de la Gran Colombia gestada por El Libertador Simón Bolívar. 

Asimismo, en Venezuela residió y recibió protección buena parte del exilio anti-trujillista dominicano; hombres y mujeres luchadores por la libertad, y que allí militaron contra los golpes de Estado, el irrespeto a la democracia y la violencia como método de acabar con las diferencias. Juan Bosch fue uno de esos prohombres de nuestra patria que recibió solidaridad y cobijo en la hermana nación, ante la persecución de los tiranos.

El pueblo dominicano y la memoria de héroes nacionales, como Francisco Alberto Caamaño, recibieron siempre el homenaje del Presidente Hugo Chávez, ejemplo de generosidad, humanidad y patriotismo latinoamericanista, que se encarnaron en programas como Petro-Caribe, mantenidos hasta hoy permitiendo el acceso de nuestra nación a petróleo y derivados en condiciones muy favorables, además de la construcción de viviendas, programas de salud, entre otros. El propio Presidente dominicano, Danilo Medina, lo llamó “el sinónimo de la solidaridad”.

A la luz de estos antecedentes y de las experiencias aciagas de la República Dominicana en los días del Golpe de Estado de 1963 y la posterior intervención extranjera de 1965, no debemos dejar sin apoyo a las instituciones democráticas venezolanas, su Presidente Constitucional y demás poderes públicos legítimamente establecidos, pues significaría afectar, gravemente, la situación general de nuestra región.

Junto con adscribir al principio democrático del derecho a la protesta legítima y civilizada, creo que Ustedes, Honorables Diputados y Diputadas, hacen un gran favor al presente y futuro de Venezuela, República Dominicana y América al apoyar de manera explícita el Estado de Derecho, la estabilidad constitucional, la legalidad, el respeto a la democracia y sus instituciones, que no deben ser quebradas ni irrespetadas en ninguno de nuestros países, tal y como se consignó en la última Cumbre de la CELAC en la que nuestro Gobierno tuvo una participación tan destacada.

Espero que Ustedes, dignos representantes de la voluntad popular, la soberanía nacional, el derecho y la democracia reinantes en nuestro país, hagan sus mejores esfuerzos para que el Congreso conozca esta crucial iniciativa y la misma sea favorecida con el voto de nuestros honorables legisladores, a la mayor brevedad.



Con gratitud y afecto.


Carmen Quidiello de Bosch

Presidenta

Fundación Juan Bosch


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